No me sé rehusar, no a ti.
No sé apartarme.
Y siempre soy yo, o nunca, ya no sé.
Ya no te sé a ti, ni a mí.
Ya no sé qué soy, o si soy o no.
Para qué sirvo, para qué voy.
En cualquier adiós, tu despedida.
Eres mi luz prometida… Y me cegaste bien.
Me heriste profundamente, me olvidaste mal.
Confundida te he de gustar más, tú siempre me fascinas.
Te elijo siempre. Elijo tu nombre grabado.
Tu saca la forma de tu mano, y yo me la marco en la piel.
En cada uno de mis recuerdos, te contra-pones, te esfumas, o te escondes.
Y todo se vuelve borroso justo al segundo final. Ya no quiero más.
Y... ¡CORTEN!
No hay comentarios:
Publicar un comentario